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PETER WILLIAM SUTCLIFFE: EL ASESINO DE YORKSHIRE


Víctimas.
En Gran Bretaña, no existe asesino más popular y famoso que el mismísimo Jack, aquel que en el siglo XIX provocó la mayor alarma social conocida en Whitechapel, un barrio de la capital inglesa.
Pero si la bruma londinense ha ocultado la identidad de este psicópata, no ha hecho lo mismo con la de otro conocido y temido asesino de prostitutas, que a imagen y semejanza de su antecesor victoriano, culminó con éxito la masacre de varias mujeres, a finales del siglo pasado.
Peter William Sutcliffe nació el 2 de junio de 1946 en Bingsley, en la región de Yorshire. Durante su niñez, no cumplió las expectativas que su padre, deportista y persona muy activa, depositó en él.
Por el contrario, llevó una infancia y una adolescencia tranquila, más volcada a la lectura y la contemplación. Esto le causó no pocos problemas con sus compañeros de colegio, que solían tener al joven Peter en el blanco de sus abusos.
Al cumplir los 15 años, se comenzó a interesar por el fisicoculturismo, cosa que agradó a su progenitor, que comenzó a ver como sus aficiones se decantaban, por fin, hacia el deporte.
Abandonó sus estudios y comenzó a trabajar, aunque no consiguió encontrar un trabajo que le durara demasiado tiempo.
A los 18 años se interesó más a fondo por las motos, y se convirtió en un experto en la mecánica y a ello decantó su futuro profesional.
También, para alivio de su padre, conoció a Sonia Szurma, hija de un inmigrante checoslovaco, de quien se enamoró, y con quien terminó casándose.
Con el tiempo, Peter encontró trabajo en el cementerio local, y allí trabajó durante un tiempo como enterrador, hasta que por fin, consiguió el carnet de conducir para camiones y comenzó a ganar dinero como chofer.
Pero la verdadera personalidad de Peter comenzaba a aflorar. Su compañero, Gary Jackson, comentaba que Peter utilizaba los cadáveres que enterraba como parte de bromas pesadas y sustraía anillos, collares y otros objetos de valor de los ataúdes. No era una persona muy equilibrada, por lo que se veía.
Por esa época, Peter frecuentaba los barrios bajos de Yorkshire, donde suelen estar ubicados los prostíbulos y los pubs de obreros.
Robin Holland, su cuñado, solía acudir con él a beber, aunque se cansó de ver como en casa criticaba duramente a los hombres que frecuentaban prostitutas y él mismo lo hacía sin reparos y dejó de acompañarlo.
Sonia sufrió varios abortos, y finalmente, le dieron la noticia que rompió la normalidad de Peter: no podían tener hijos.
No se sabe con certeza si fue esta noticia o si lo que ocurrió tenía que ocurrir, pero fue a partir de entonces cuando comenzó la escalada criminal de Sutcliffe.
callejón donde se encotró el cadáver de Anna.
Primero le tocó el turno a Anna Rogulskyj, el 5 de julio de 1975. Fue sorprendida por Peter cuando estaba en el exterior de su casa, enfadada por un desplante de su novio. Peter se acercó por detrás y le golpeó con un martillo. Cuando la tuvo atontada en el suelo, decidió coger una navaja y comenzó a cortar la piel del vientre de la joven. Por suerte, un vecino lo vio y le hizo huir de la escena del crimen, sin consumar el asesinato.
callejón donde se encotró el cadáver de Olive Smelt.
Un mes más tarde se cebó con Olive Smelt, quien también consiguió escapar con vida, tras ser vista por un paseante mientras el atacante le cortaba la espalda.
Cadaver de Wilma McCann.
Wilma McCann fue su primera víctima real. La recogió en una carretera de Leeds, donde estaba haciendo dedo, y le sugirió a Peter “realizarle un servicio”. Willma estaba bebida, y le exigió rapidez a Peter, quien, molesto, aprovechó un descuido de la mujer para reventarle el cráneo con un martillo y proceder, por fin solo, a apuñalar sin piedad el cuerpo.
Fue encontrado al día siguiente por un lechero y se consideró como el primer asesinato del destripador de Yorkshire.
Los años siguientes fueron años de terror para la región, ya que los cuerpos sin vida de prostitutas aparecían sin pausa, y de vez en cuando se reportaban ataques frustrados del misterioso asesino.
Comenzaban a aparecer pistas sobre su identidad, pero no se conseguía averiguar quién era realmente.
La policía recibió, además, unas cartas y grabaciones de alguien que decía ser el asesino, remitidas por alguien que no era Peter, lo que consiguió entorpecer todavía más las investigaciones.
Peter fue interrogado varias veces, aunque su intervención en los hechos fue descartada, pese a que algunos amigos suyos, como Trevor Birdsall, acudieron a la policía con la sospecha que Peter era realmente el destripador.
La cantidad de trabajo acumulado, ya que eran varios años de investigaciones y papeles con denuncias, sospechas e indicios.
El mes de enero de 1981 contrató los servicios de una prostituta en Sheffield. Aparcó su coche en una calle, y la fortuna quiso que fueran vistos por un policía, que se acercó a ver qué hacían.
Fueron conducidos hasta comisaría e interrogados. Las pistas que dio sobre su identidad hicieron sospechar a los agentes, quienes al fin consiguieron identificarle como un más que posible sospechoso.
En el lugar de la detención se encontró un martillo, que había sido escondido por Peter en el momento de la identificación, y en el calabozo se halló la navaja inculpadora.
Por fin, cinco años de terror habían acabado.
En el juicio, se hizo pasar por esquizofrénico, aunque el jurado determinó que era perfectamente consciente de sus actos y fue condenado a prisión.
En la misma fue atacado hasta en tres ocasiones por presos, y en el año 2011 cumplirá los primeros 30 años de condena, y podrá acogerse a la libertad condicional, si la ley no lo impide.
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Victimas:
30 October 1975, Wilma McCann, 28, Prince Phillip Playing Fields, Leeds
20 January 1976, Emily Jackson, 42, Manor Street, Sheepscar, Leeds
5 February 1977, Irene Richardson, 28, Roundhay Park, Leeds
23 April 1977, Patricia Atkinson, 32, Oak Avenue, Bradford
26 June 1977, Jayne MacDonald, 16, Reginald Street, Leeds
1 October 1977, Jean Jordan, 20, Southern Cemetery, Manchester
21 January 1978, Yvonne Pearson, 21, Arthington Street, Bradford[9]
31 January 1978, Helen Rytka, 18, Great Northern Street, Huddersfield
16 May 1978, Vera Millward, 40, Manchester Royal Infirmary
4 April 1979, Josephine Whitaker, 19, Savile Park, Halifax
2 September 1979, Barbara Leach, 20, Ashgrove, Bradford
20 August 1980, Marguerite Walls, 47, New Street, Farsley, Leeds
17 November 1980, Jacqueline Hill, 20, Alma Road, Headingley, Leeds

JACK THE RIPPER (JACK EL DESTRIPADOR)



Es así como los crímenes perpetrados por el siniestro personaje Jack The Ripper (nombre con el cual firmó las cartas que enviaba a Scotland Yard) se pierden en las transitadas calles de una marginal zona de Londres y llenan de espanto y conmoción a una sociedad victoriana que nunca supo, en definitiva, quien fue en realidad «El Destripador».
Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya.
Mucho se ha dicho sobre este famoso asesino, se han intentado reconstruir perfiles considerando a Jack un desequilibrado mental y obseso sexual, con fuertes motivaciones sádicas.
En realidad, el asesino de Whitech construye de sí mismo una historia prosaica puesto que nunca habrá certezas sobre sus genes, por qué empieza a matar y tal vez lo mas interesante: por qué deja de hacerlo.
Jack el destripador es el paradigma asesino serial, un fantasma que se pierde en noche y la bruma londinense, un hombre q nunca fue visto, que no pudo ser detenido y que su repentina desaparición no implica en absorto que haya muerto.
Por este motivo este caso en particular en los anales de la historia de Scotland Yard es un enigma, un misterio que terminó convirtiéndo casi en una leyenda.
Al destripador han llegado a atribuírsele 14 asesinatos algunos anteriores a 1888 y otro posteriores al mismo año. Es sólo en 5 crímenes donde no existen dudas que fueron cometidos por el mismo homicida.
Muchos criminólogos y especialistas en asesinos seriales no están de acuerdo acerca de la verdadera lista  de crímenes, generalmente se habla de 5 a 6 muertes. De las seis victimas que se consideran de autoría, existen dudas acerca de la primera, una prostituta de 35 años, Martha Tumer, que aparereció con la garganta cortada en una escalera del edificio George Yard de Whitechapel, el 6 e agosto de 1888.
Esta mujer, que fue ferozmente atacada, o mostraba las mutilaciones características de asesinatos siguientes. Las desafortunadas que clasifican como victimas perteneciente a Jack Destripador fueron: Mary Ann Nicholls, Annie Chapman, Elizabeth Stríde, Catheríne Eddowes y finalmente Mary Kelly.
El lunes 6 de agosto, varias semanas antes del primer crimen oficial del Destripador, Marta Tabram, una prostituta de 39 años, había sido hallada muerta con 39 puñaladas; y algunos meses antes, Emma Smith, una prostituta 45 años, había sido agredida salvajemente en la cabeza y le habían introducido un objeto en la vagina. Seguramente estos dos crímenes no tenían nada que ver con nuestro asesino, más que nada porque la firma del Destripador era más ritualista que los simples golpes y puñaladas, pero aún así, el terror ya se había apoderado de las almas de los habitantes del distrito londinense.
El asesinato final de la lista de cinco fue el mas terrorífico. En dicha ocasión, por única vez, Destripador» estuvo solo con su víctima en cuarto, teniendo todo el tiempo para desarrollar su macabra tarea. Del informe ofrecido por la policía se des-ende que la prostituta fue mutilada en forma errante:
"La garganta había sido cortada de tajo con cuchillo, casi separando la cabeza del cuerpo, el abdomen fue parcialmente rasgado y ambos s separados a cuchillazos del cuerpo; el brazo derecho como la cabeza, colgaba del cuerpo solo por la piel. La nariz había sido desprendida, la frente despellejada, y los muslos descarnados hasta los pies."
"El abdomen había sido cortado de arriba hacia abajo, con un cuchillo y el hígado y las entrañas, arrancados. Las entrañas y otras partes del cuerpo habían desaparecido pero el hígado y los intestinos... según se dice estaban colocados entre los pies de la pobre víctima. El asesino había puesto encima de una mesa la carne de los muslos y de las piernas, junto con los pechos y la nariz, y una de las manos de la víctima había sido hincada en el estómago".
Mientras Jack asolaba los barrios de prostitutas sin dejar rastros, el pasatiempo favorito de los londinenses era descubrir quién se encontraba detrás del criminal, hasta que en el mes de septiembre de 1888 el asesino se da a conocer enviando una carta a la Agencia Central de Noticias de Londres, la cual llevaba la firma de Jack The Ripper.
La esquela decía: «Anduve oyendo que la policía ya sabe quién soy. Me he reído al verlos decir que están en la dirección correcta [...] Amo mi trabajo y ya quiero empezar de nuevo. Pronto volverá a escuchar de mis divertidos juegos /. . .. Suyo sinceramente, Jack, el destripador».
Ese mismo mes, el destinatario de otra carta es Charles Lusk, jefe del comité que patrullaba el barrio de los crímenes, esta decía:
«lusk puede buscar en todo el infierno pero no me encontrará aunque estoy frente a su nariz todo el tiempo. Su viejo amigo Jacky».
Eso no fue todo: también le envió un paquete y una nota: «Desde el infierno. Mister Lusk, le envío la mitad de un riñón que tomé de una mujer. La otra la freí y la comí. Estaba muy bien.Agárreme si puede".
Durante octubre envía un postal manchada con sangre, que es publicada por el periódico Star, decía: «Van a escuchar del trabajo de Jacky mañana, un evento doble esta vez. Jack".
Finalmente, Jack salió de escena tan anonimamente como había entrado. Sobre la verdadera identidad de este homicida se barajaron finitas hipótesis.
Según una teoría, Jack The Ripper practicaba la magia negra y como parte de un ritual debía asesinar a siete mujeres de forma tal q sus siete cuerpos formaran una «Cruz del Cal no de siete puntas», con la punta superior ha el oeste.
Aparentemente, después de matar a la tercera o cuarta, el asesino adquirió el poder hacerse invisible. Este hecho puede probarse y que en uno de los casos la policía escuchó los alaridos de una de las víctimas, pero al llegar había rastros del asesino a pesar que la calle tenía solo una vía de escape. Esta teoría no pudo sostenerse ya que las mujeres únicamente fueron cinco. Pudo ser un médico quien cometió los crimenes, enfurecido con las prostitutas que habrían contagiado a su hijo con una enfermedad venérea que luego le causó la muerte.
El domingo 30 de septiembre, se descubría otro cadáver en la calle Berner sobre la una de la mañana. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. Un forense llegó a la escena del crimen con su ayudante un cuarto de hora más tarde. Entre los dos detallaron sus conclusiones de la exploración:
"La difunta yace sobre su lado izquierdo, su cara mira hacia la pared derecha. Sus piernas han sido separadas, y algunos miembros están todavía calientes. La mano derecha está abierta sobre el pecho y cubierta de sangre, y la izquierda está parcialmente cerrada sobre el suelo. El aspecto de la cara era bastante apacible, la boca ligeramente abierta. En el cuello hay una larga incisión que comienza sobre el lado izquierdo, 2 ½ pulgadas por debajo del ángulo de la mandíbula casi en línea recta, seccionando la tráquea completamente en dos, y terminándose sobre el lado contrario... "
El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual.
La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo.

Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín.
Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, a pocas calles allí un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, la data de la muerte no debía ser de más de media hora desde el descubrimiento del cadáver.
No había otros indicios más que un escrito con tiza blanca sobre una pared que decía: "No hay porque culpar a los judíos", supuestamente obra del asesino. Antes de que la inscripción pudiese ser fotografiada, el Comisario de la Policía londinense Charles Warren ordenó que fuese borrada, según él porque se trataba de una falsa pista del criminal tratando de culpabilizar a la comunidad judía, y si algún londinense lo leía, podía provocar una revuelta contra ellos.
La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida. Sus padres habían muerto cuando ella era joven y a los 16 años se fue a vivir con un hombre, con quién tendría tres hijos. Los malos tratos por parte de éste obligaron a que se fuera de casa, y su adicción al alcohol la obligó a alquilar su cuerpo en las calles.
Como en las muertes de Polly Nichols y Annie Chapman, la garganta de Kate había sido degollada de izquierda a derecha, le habían seccionado el vientre y extraído algunos órganos, entre ellos uno de los riñones 
Después de esto, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada.
Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución para poder mantenerse a ella misma y a su pareja, que se encontraba sin trabajo.
Esa mañana, el locatario subió a la habitación de Mary para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió...
Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos.



Lo cierto es que nadie puede saber si ésta es la verdadera historia o si es otro de los relatos que inspira este terrible personaje. Lo único que hoy en día tenemos claro es que no se trataba de un delincuente cualquiera. Sus hechos demuestran que era una persona con gran inteligencia y tal vez una educación superior a la población de Withechapel, incluso puede que fuese alguien de clase alta. Tal vez tuviese un trastorno de la sexualidad o un trastorno mental que le provocase esa compulsividad y obsesión a la hora de cometer los crímenes. Su afán de reconocimiento y el hecho que resaltase con las cartas enviadas a la prensa su inteligencia, demuestra que también era una persona insegura y llena de complejos. Pero mientras Scotland Yard mantenga sus archivos en el más absoluto secreto, otros autores seguirán suscitando sospechosos que mantengan la leyenda del Destripador viva.

STEPHEN GRIFFITHS "EL CANIBAL DE LA BALLESTA"

Stephen Griffiths, un estudiante de criminología, fue acusado el 29 de Mayo de 2010 de haber asesinado a tres mujeres que ejercían la prostitución en Bradford (West Yorkshire, norte de Inglaterra), se presentó a sí mismo como El caníbal de la ballesta” en una breve comparecencia ante el juez.
Griffiths está acusado de matar a las tres mujeres que desaparecieron en Bradford, al norte de Londres. El acusado, de 40 años, estudiaba homicidios en el siglo XIX en la universidad local cuando fue arrestado. Los tabloides británicos, que han dedicado primeras planas al caso, sugirieron que Griffiths usó una ballesta para matar a una de sus víctimas. Y cuando le preguntaron su domicilio, respondió: “Eh... aquí, supongo”.
Familiares de algunas de las víctimas sollozaron mientras se esforzaban por ver al acusado detrás de una barrera de vidrio en la primera de las dos audiencias ayer. "Se muestra impasible Griffiths, con camisa negra y pantalones vaqueros oscuros, pareció impasible mirando silenciosamente al piso".
El acusado ingresó en la Universidad Bradford en 2004 como estudiante de doctorado en Historia local. Se dice que su investigación comparaba los métodos policiales modernos con los de los detectives del siglo XIX, según reportó el “Times”.
La policía dijo que el martes 25 de Mayo de 2010, se hallaron los restos de una de las víctimas, Suzanne Blamires, de 36 años, en un río cercano. La última vez que la vieron con vida fue el viernes 21. Las otras dos mujeres desaparecieron en Bradford: Shelley Armitage, de 31 años, desapareció en abril 2010, y a Susan Rushworth, de 43, no se le ha visto desde junio 2009.
El acusado se autonombró como “El caníbal de la ballesta”, aunque no hay ningún indicio, al menos hasta el momento, de que se haya comido carne de las que se cree son sus víctimas.
Detenido el lunes 24 de mayo de 2010, fue formalmente acusado de haber asesinado a Blamires, cuyo cuerpo desmembrado apareció en el río Aire. Los cuerpos de las otras dos mujeres aún no han aparecido.
La policía no vincula a Griffiths con otras mujeres desaparecidas en la zona en los últimos años, pero tiene previsto examinar más adelante esa posibilidad. La prioridad ahora es encontrar los cuerpos de Rushworth yArmitage y acumular pruebas contra el sospechoso.
Griffiths, quien está cursando un doctorado en Criminología, compareció durante cinco minutos ante un magistrado en Bradford. Esposado, sin afeitar, mantuvo las manos como si estuviera rezando cuando le hacían preguntas: ¿Nació el 24 de diciembre de 1969? “Sí”, respondió escuetamente a una tercera pregunta.
En una segunda comparecencia poco después confirmó que su nombre es Stephen Shaun Griffiths. El juez le comunicó que su próxima comparecencia será mediante conexión de vídeo desde la prisión y fijó la próxima vista para el 7 de junio.
Algunos diarios han seguido publicando detalles escabrosos sobre su personalidad. Vecinos suyos citados por “The Sun” aseguran que los lagartos que tenía en su casa como animales de compañía medían hasta 1.2 metros. Un amigo del presunto asesino asegura que un día vio cómo se tragaba vivo uno de los ratones que criaba en su casa para alimentar a los lagartos.
Durante la comparecencia del acusado, no se divulgó ningún detalle sobre los asesinatos, conforme a la legislación británica.La policía continúa registrando el edificio donde vive el acusado, cerca de la “zona roja” de la ciudad, así como los jardines aledaños.
Varios medios de prensa aseguran también que Stephen Griffiths, quien usaba el seudónimo Ven Pariah en internet, compró una ballesta a través de Amazon. Sea por sus estudios o por una fijación personal, su rastro en internet, en sus cuentas en Amazon y en páginas como Facebook, dan cuenta de su gran interés por la vida de más de 50 asesinos en serie y obras relacionadas con crímenes.

HAROLD SHIPMAN: “EL DOCTOR MUERTE”

Harold Frederick Shipman más conocido como el "Doctor Muerte", nació el 14 de junio de 1946 en el seno de una familia humilde de clase obrera.

El pequeño Harold vivió una infancia bastante "normal" junto con sus dos hermanos Clive y Pauline. Su madre solía vestirlo con corbata a la temprana edad de 7 años para que se distinguiera del resto.

Este estilo de vida se truncó en cuanto le diagnosticaron un grave cáncer a su madre. A partir de entonces Harlod dedicó el resto de su infancia a cuidar a su madre. A partir de esta grave enfermedad se empezó a sentir atraído por la medicina.

En sus años de universidad, los compañeros lo definieron como un estudiante regular, poco sociable, retraído y con aires de superioridad. Durante esa época conoció a su mujer con la que se casó al poco tiempo. De ese matrimonio salió el primer de sus cuatro hijos.

En 1974, se doctoró en medicina en la ciudad de Hyde y empezó a ejercer la profesión en el hospital West Ridding of  Yorkshire.

Su aspecto era el del típico medico de cabecera con experiencia; mediana edad, pelo blanco, barba tupida, gafas de pasta, mirada tranquila…

En 1975 fue arrestado por primera vez por robar meperidina, un narcótico depresor del sistema central. A partir de ese momento todo cambiaría.
El procedimiento que seguía el Doctor Muerte siempre era el mismo. Harold localizaba y seleccionaba sus víctimas, preferentemente ancianas, solitarias con dolencias crónicas o enfermos terminales… y con su barba canosa, su aspecto intelectual se ganaba su confianza mostrándose como el doctor amable, hogareño y cariñoso que se preocupaba por su salud.

En su propia clínica les administraba elevadas dosis de morfina y asistía al espectáculo que apenas duraba unos cinco minutos. Entonces simplemente debía falsificar los informes certificando una defunción por causas naturales.

Bajo este modus operandi se calcula que llegó a asesinar a 218 pacientes. Sin duda alguna una cifra desgarradora.

En una ocasión se llegó a quedar con 386.000 libras de una de sus víctimas, ese no era su móvil. Sin embargo, si que les pedía a los familiares del fallecido que le diesen de recuerdo algún objeto personal de la víctima a modo de recuerdo…

Tal y como destacó su ex compañero, el forense John Pollar: "simplemente disfrutaba contemplando el proceso de morir y gozaba con el sentimiento de control sobre la vida y la muerte."
Con la excusa del medico afable y bonachón, Harold se aprovechaba brutalmente de sus pacientes y jugaba con sus vidas como si fueran marionetas en una macabra obra de teatro.

Gracias a su posición laboral y con la inestimable ayuda de opiáceos, Harold daba rienda suelta a sus ansias de matar hasta que un día, como si de un vulgar yonki se tratara, cometió un error…

El 24 de junio de 1998 encontraron a Kathleen Grundy, una de sus pacientes de 81 años desnuda y muerta en el sofa de su casa. Sus familiares al ver la situación llamaron al Dr.Shipman y declaró que hacia pocas horas había estado en su casa para visitarla.

A partir de ese momento se convirtió en la última persona en verla con vida y pasó a ser el principal sospechoso. Días más tarde, los abogados de la familia Grundy, se pusieron en contacto con Harold pues habían encontrado una copia del testamento de su cliente en el que le dejaba al Dr. Shipman 386.000 libras…

La policía empezó a atar cables y descubrió una cantidad descomunal de morfina en el cuerpo de la fallecida, además de una máquina de escribir en casa de Harold con la que se había falsificado el testamento.

A partir de la demostración de este asesinato la policía inició otras investigaciones paralelas que acusaban al Dr.Shipman.
Aún no están claros los motivos de los asesinatos, algunos creen que disfrutaba contemplando el proceso de morir, otros creen que recreaba la escena de la muerte de su madre…

De sus 218 victimas sólo se pudieron demostrar 15, con lo que fue condenado a 15 cadenas perpetuas consecutivas. A lo largo del juicio, la prensa pudo hacerse con algunas cartas personales de Shipman. En ellas revelaba una brutal dependencia psicológica de su mujer, cierta tendencia a la autocompasión y se mofaba de los familiares de sus víctimas.

Tras pasar por varias cárceles sin denotar síntomas autodestructivos, es enviado a la cárcel de Wakefield por buena conducta.

Allí se le condenó por hurtar fármacos que utilizaba como drogas y que le producían un estado deprimido y confuso.

El 13 de enero de 2004 a las 6:20 fue encontrado colgado en su celda en Wakefield. Ese día el diario The Sun titulaba en su portada: "¡Ship Ship hurra!".

El motivo del suicidio nunca se llegó a esclarecer, aunque según su carcelero, el suicidio era una manera de que su mujer pudiera recibir una pensión por el servicio médico nacional. Si Harold hubiera llegado a cumplir 60 años, su mujer no habría cobrado ninguna prestación
social.